Fotos y Dibujos del arquitecto F. Giacovelli

La zona de la Murgia era antiguamente un feudo de los Condes de Conversano. Uno de sus herederos, Julio Antonio Iero, fue recompensado con un título nobiliario y derechos feudales en agradecimiento por sus servicios hacia la corona del Reino de Nápoles. Así fue cómo la zona de la Murgia de los trulli se pobló de manera estable por un número creciente de granjeros y sus familias, que obtuvieron el derecho de cultivar parcelas de terreno.

La división de los terrenos se efectuó a través del establecimiento de "muretti a secco" (paredes de piedra seca).

Las paredes de piedra en seco o "parieti" servían para dividir las propiedades privadas (paredes frontaleras, "chiusure" -o cierres-), o también para marcar las fronteras entre los distritos rurales, por ejemplo las Universidades limítrofes. Estas paredes también eran útiles en la lucha contra la naturaleza accidentada de terrenos calcareos y en los trabajos de nivelación de los terrenos en parte empinados según la orografía natural. Dichos trabajos permitían una pendiente adecuada a los cultivos mixtos de grano, cereales, forrajes, vid o árboles frutales.

En las "masserie" (granjas), las paredes de piedra seca tienen una gran importancia en relación con la división racional del terreno en el que conviven varios cultivos.

La construcción de un "pariete" alrededor del terreno, antes del régimen de propiedad del siglo XIX, indicaba la posesión temporal dedicada a un uso específico de una parte del territorio comunal sometida a las costumbres cívicas. Hasta el siglo XV las cercas protegían los cultivos de los animales salvajes y de las manadas errantes en las praderas próximas. Estas cercas consistían generalmente en "parieti" de una altura de más de dos metros y que presentaban una hilera de 50 a 100 cms, sobre la esplanada de apoyo de la pared, dónde estaban situadas longitudinalmente grandes piedras, espesas y lisas, sobre las dos partes de la pared. Sobre estas piedras era posible apoyar otra pared en alto llamada la "varvachena",. Este sistema permitía, sin ensanchar la base, sobrepasar la altura natural del "pariete".

Al menos dos tipos de obreros ("parietari", especialistas en la construcción de los "parieti") intervenían en la construcción de los muros de piedra en seco. Estos realizaban unos cimientos constituidos por una base de fundación (acción llamada "appèdè u paréte") usando grandes piedras de borde exterior aplanado gracias a golpes rápidos y atentos de martillo. Estas piedras estaban dispuestas en doble fila con ayuda de dos bramantes tendidos (en dialecto llamados "mené u lazze") que servían de guía. Estos cimientos se apoyaban sobre una banqueta de roca que se obtenía cavando o desplazando totalmente la capa superficial de terreno vegetal, o sobre una capa seca y compacta de arcilla. Así se creaba entre las dos hileras de piedra un hueco que se rellenaba posteriormente de gravas informes y de pequeñas dimensiones (rifinitura); con estas gravas también se rellenaban los intersquicios presentes entre las piedras de los cimientos. El acabado del "pariete" se efectuaba incrustando fragmentos obtenidos durante el martillado (acción llamada "cevé u parée") en las hendiduras de las piedras que constituían las dos elevaciones laterales. Este tipo de cimiento se llamaba "de caja" ("a casce") . La elevación del "pariete" ("azé u paréte") se efectuaba gracias a piedras con al menos un lado no escuadrado, lo que permitía, con un ordenamiento mínimo, el cubrimiento de las piedras inferiores. Las líneas de elevación, ligeramente confluentes hacia el interior, permitían obtener una inclinación que producía una sección trapezoidal ("accùmme").

La construcción se completaba con el cubrimiento. Este se realizaba posicionando encima del "pariete"grandes piedras llamadas "de cobertura", de al menos 50 cms de largo y 40 cms de altura, que sobresalían de la pared subyacente de unos 10 a 15 cms en algunas ocasiones. Las piedras de cobertura estaban apoyadas sobre otras de estrecho grosor y de forma lisa que, especialmente en las paredes más altas, constituían verdaderos anillos de rigidez. Estas indicaban el orden de la altura del "pariete". Las piedras de cobertura, por su peso y su posicionamiento encastrado en las otras piedras, conferían solidez al "pariete".

Las paredes se distinguen entre varios tipos: las de una hilera y las de dos hileras de piedras de cobertura; la elección entre una u otra depende del espesor de la pared que no puede sobrepasar los 35 a 40 cms. Si la pared es de dos hileras, sus cubrimientos son más pequeños, de saliente inexistente, posicionados entre las dos coberturas y relleno de gravilla.