A lo largo de los años 70 del s. XX tuvo lugar una corriente artística que convino en denominarse Eath Art y se caracterizó por la manipulación de los elementos de la naturaleza con el fin de convertirlos en una obra de arte. Los artífices deseaban enfrentarse con la realidad exterior, así pues, primeramente llevaron a las galerías los elementos que representaban el mundo natural, como haría Robert Smithson con las piedras y la arena en Sandstone wiht mirror.

Más adelante, sin embargo, consideraron más lógico extraer la obra de arte de las galerías, erigiéndola a partir de la intervención directa en el entorno natural. El arte terrestre podía incluso comportar la colaboración con los procesos naturales e incluso la alteración deliberada de la naturaleza. La obra más famosa en este género iba a ser, durante muchos años, Spiral Jetty, también de Robert Smithson.

Resulta obvio que las construcciones de arquitectura rural de piedra en seco no son elaboradas con una finalidad artística, como en los ejemplos mencionados, sino funcional. Sin embargo, por sus características y su atractivo podemos observarlas, a su vez, desde una perspectiva estética, lo cual añade un nuevo valor a los intrínsecos como elemento ancestral definitorio de una tradición, de una cultura y un paisaje: el artístico, innegable en buena parte de estas obras.

No escasean los motivos por los cuales debemos proteger este patrimonio tan frágil, y de entre todos ellos no podemos olvidarnos del más visible, su belleza.