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La
técnica de la piedra en seco está considerada
como una de las primeras tecnologías constructivas del
hombre. Basada en unos principios tan elementales como los de
"saber hermanar la piedra", podríamos resumirla
como la disposición manual de pequeños bloques
de piedra, más o menos trabajados, hábilmente
colocados para que actúen como uno sólo, sin otro
elemento que los ligue. Esta perfecta comunión entre
el material (la materia pétrea) y la mano de obra (el
campesino) ha dado lugar a una técnica perdurable que
ha permitido al hombre del campo resolver todos y cada uno de
los problemas del mundo rural, aportando a su vez soluciones
de gran riqueza constructiva.
A pesar de que
cada construcción de piedra en seco presenta unas particularidades
que la hacen poco menos que pieza única, existen unos
conocimientos constructivos comunes que se han ido transmitiendo
de generación en generación. Así, según
la manera de resolver la cubrición de un espacio o la
estabilidad de un terreno podemos hablar de diferentes técnicas
constructivas. Básicamente, las más utilizadas
serían:
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