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Hacia
el año 8000 a. De C., el hombre llevó a cabo una
de las revoluciones más importantes de la historia de
la humanidad: el Neolítico. Descubrió que podía
intervenir en el ciclo de las plantas para su provecho. Nacía
así la agricultura, que comportaría numerosos
cambios en buena parte desarrollados hasta nuestros días.
El Neolítico surgió en el Próximo Oriente,
en la costa mediterránea de Siria, Israel, Líbano,
Mesopotamia y sur oriental de Turquía. Posteriormente
se extendería por todo el Mediterráneo, en un
progresivo avance hacia la vertiente occidental, debido a diversos
movimientos migratorios.
El
hecho de cultivar la tierra hizo necesaria la sedentarización
de aquellos pueblos que lo llevaban a cabo, lo cual les permitió
comerciar con los excedentes, crear sociedades cada vez más
complejas y construir edificios en los que vivir o desarrollar
las labores de gobierno, aquellas derivadas de la religión,
económicas, etc.
Esta
arquitectura incipiente era realizada con los materiales que
el hombre tenia a su alcance en abundancia, procurados por la
propia naturaleza, como son el barro, la paja, la madera o la
piedra.
A
pesar de que los orígenes de la técnica de la
piedra seca no están demasiado claros, parece seguro
que germinó en este período histórico y
en el mencionado ámbito geográfico. Lo que resulta
más complicado, sin embargo, es determinar la procedencia
de las formas y particularidades concretas que encontramos en
Europa, y en todo el Mediterráneo. Existen muchos tipos
diferentes de construcciones elaboradas con piedra seca y, en
general, cada zona presenta particularidades que las distinguen
de las de otras áreas. Sin embargo, y pese a las diferencias,
las construcciones rurales de Grecia, Chipre, Malta o Creta
son similares a las españolas, y, a su vez, a las del
Magreb o norte occidental de África.
Así
pues, su fuerte lazo con la agricultura comportó que,
al desarrollarse ésta, proliferase con ella este tipo
de arquitectura que tan solo necesita de la piedra y del hombre
para ser levantada, y que ha ido configurando el paisaje mediterráneo
hasta nuestros días.
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