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Nacimiento
de la aglomeración urbana de Alberobello
Las
primeras informaciones en relación con el nacimiento
de la aglomeración urbana de Alberobello se encuentran
en unos escritos del siglo XVII conservados en los archivos
de Sangro de Martina Franca. No obstante, el fenómeno
de población de la Selva había empezado ya a principios
del siglo XV por voluntad de sus propietarios, los Acquaviva,
condes de Conversano. Alberobello nace y crece en las
laderas, desprovista de murallas defensivas y sin territorio
propio, desprovista de edificios representativos, de domicilios
y de conventos, desarrollándose sobre calles estrechas
y tortuosas que se ensanchaban de manera repentina, con casas
de un solo piso, interrumpidas por huertos y rodeadas por pilas
de piedra.
Gian
Girolamo II jugó un papel determinante dentro del desarrollo
de las construcciones de piedra en las Murgia. Fue conde de
la ciudad de Conversano (1620). Bajo su soberanía,
el rey español Felipe IV de Borbón promulgó
un edicto, conocido como "Prammatica de Baronibus".
El edicto imponía una autorización real para realizar
cualquier tipo de construcción nueva. El objetivo de
esta ley era asegurarse de que cada señor feudal enviase
anualmente al tesoro del rey parte de las tasas recaudadas en
proporción al número y al valor total de las construcciones
presentes en su territorio. No obstante el conde de la ciudad
de Conversano no tenía intención alguna de compartir
sus rentas con el rey, ni de que se revelasen sus planes secesionistas
a través de comunicaciones que habrían reflejado
el rápido desarrollo de sus posesiones.
El
conde debía considerar la eventualidad de inspecciones
súbitas in situ por parte de los inspectores reales.
Si - así razonaba el conde -imponía para la construcción
de los nuevos hábitats el empleo de la piedra en seco,
con prohibición absoluta de utilizar cualquier tipo de
mortero, sus administrados encontrarían un refugio adecuado
en los trulli. De esta manera, en los primeros conflictos con
los recaudadores de impuestos, el pueblo entero sería
fácilmente reducido a montones informes de piedras, tales
como los que existían en los campos de la Murgia. No
obstante en 1649 Gian Girolamo fue llamado a la corte del rey
para responder de sus crímenes y en consecuencia, fue
exiliado en tierras españolas, donde murió en
1665. Pero la política de puño de hierro del conde
siguió a través de sus sucesores y la población
del bosque, a pesar de la dureza de tal régimen, siguió
creciendo. Por fin, el 27 de mayo de 1797 el bosque fue declarado
libre y se convirtió en ciudad dependiente del rey, ciudad
a la cual fue dado el nombre de Alberobello, traducción
italiana de la palabra latina " Arboris belli".
La
mayor difusión de los antiguos trulli hechos con piedras
en seco había sido por entonces alcanzada y las nuevas
casas con piedra y mortero eran una realidad para todos aquellos
que pudiesen permitírselo.
El
territorio
Los
orígenes de la arquitectura de piedra en seco en las
"Murge" debe buscarse en la naturaleza del territorio,
del cual nacen, y en el cual se forma una relación extraordinaria
entre el hombre y la naturaleza.
En
la zona de las Murge el suelo está constituido por depósitos
de piedra calcárea dispuestos a un nivel poco profundo
(a menudo en la superficie). El despedregamiento de los campos
constituía el paso previo y obligatorio para que las
tierras fuesen aptas a la explotación agrícola.
Este se llevaba a cabo acumulando los materiales en algunos
lugares particulares que tomaban en ocasiones formas circulares,
y en otras alcanzaban superficies y alturas considerables; los
"specchie". Gran parte de esas piedras se utilizaba
para la construcción de paredes de piedra en seco que
servían para delimitar las propiedades y los caminos.
Esas piedras también se usaban para dibujar el territorio
en su conjunto.
Así
se creaba una extraordinaria relación entre el hombre
y la naturaleza, ya que el hombre construía el propio
medio usando los materiales que este le ofrecía y siguiendo
las reglas de la naturaleza. El proceso productivo de las construcciones
de piedra en seco era muy simple en relación con el de
construcciones de materiales distintos. En éstas últimas
hay que contar con al menos dos fases de transformación
de la materia y tres lugares de producción (la cantera
como lugar de extracción, la fábrica como lugar
de transformación de la materia y finalmente las obras,
como lugar de transformación de los materiales en elementos
constructivos). En el caso de las construcciones de piedra en
seco, estos tres lugares vienen a ser el mismo. Lo mismo que
sucede con los operadores, ya que en este caso las operaciones
de extracción, transporte y transformación son
uniformizadas y reducidas a la simple cosecha. La recolección
de materiales constituía ella también un proceso
de recuperación de materiales que impedían una
explotación óptima del terreno por un lado, y
por otro, suponía la recuperación de una superficie
de terreno cultivable dedicada a otras actividades, lo que conllevaba
una mejora cualitativa.
La
arquitectura de piedra en seco en el territorio.
Una
característica que domina el territorio de la Puglia
como, de hecho, gran parte de la región mediterránea,
es el paisaje pétreo. Es imposible intentar establecer
con exactitud cual fue el primer tipo de habitación construida
en esta región; estudios arqueológicos han revelado
distintos tipos de hábitats primitivos, algunos de los
cuales parecen estar construidos en épocas idénticas,
a menudo muy próximas las unas de las otras. Estos tipos
incluían las cabañas o refugios con techos de
madera, grutas naturales o cavadas por el hombre, o que reunían
parcialmente los dos tipos. Podían integrar estructuras
megalíticas: dólmenes y menhires o aparejos microlíticos,
tales como "specchie", parecidos a unas pilas de piedras,
y los "trulli", con su cúpula cónica
característica, todos construidos de piedra dispuestas
en hileras horizontales.
En
lo que concierne los "trulli", no se excluye que la
técnica pueda haber sido inventada en la Puglia, independientemente
de su presencia en otras partes del mundo. Resulta muy difícil
encontrar antiguos "trulli". Estas estructuras debieron
construirse en fases planificadas, desde la base hasta la techumbre.
De otro modo, las eventuales dificultades que podían
aparecer durante la construcción no habrían sido
de fácil solución. En la mayoría de los
casos resultaba menos sencillo y seguro reparar una elevación
que destruirla y reconstruirla por entero, aprovechando tal
ocasión para aportarle innovaciones ya adoptadas sobre
construcciones más recientes del vecindario.
El
más antiguo refugio en forma de" trullo" aún
existente remonta al siglo XVI. No obstante, se pueden encontrar
ocasionalmente en las Murgia estructuras con paredes espesas
y bajas, de base redonda y sin aperturas, a excepción
de una entrada pequeña y muy baja. Se trata de refugios
primitivos con forma de trullo.
Las
construcciones en forma de trullo están presentes en
cuatro zonas de la Puglia: la península salentina, a
proximidad de los dólmenes y menhires, la costa llana
alrededor y al norte de Bari; una parte en las Murgia septentrionales
y el Gargano. La ausencia de trulli en las zonas que separan
estas cuatro zonas se puede explicar por la indisponibilidad
en el lugar de piedras aptas a esta construcción. Únicamente
en las Murgia de los trulli una gran parte de estas construcciones
están habitadas de manera permanente, cuando en las tres
otras zonas sirven de refugio ocasional para los campesinos,
de depósitos de herramientas agrícolas o de hábitats
durante períodos limitados, en época de cosechas.
Las únicas que se puedan llamar "trulli" con
exactitud son las construcciones de piedra bien ordenadas de
la región de las Murgia. Las demás construcciones
en forma de trullo que existen en la región de la Puglia
adoptan otros apelativos: "caselle" o "casedde",
a lo largo de la costa llana y "chipuri" en la península
salentina.
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