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El
atractivo de las construcciones de piedra en seco no ha pasado
inadvertido a todos aquellos artistas que se han inspirado en
la naturaleza con el fin de crear sus obras. Los márgenes
y el resto de construcciones modelan el paisaje a la medida
del hombre, idea que, desde un punto de vista estético,
tiene mucho en común con la originada en el Renacimiento
italiano que atribuye al hombre la función de ordenar
la creación - a partir de la obra artística -
para atorgarle la verdadera belleza.
Hasta
el s. XIX, el paisaje había sido un género poco
cultivado, salvo en los Países Bajos, donde se popularizó
el s. XVI, y con posterioridad en Gran Bretaña, desde
el s. XVIII.
El
pintor de origen catalán Mariano Fortuny Marsal (Reus,
1838 - Roma, 1874) inició a mediados del s. XIX una corriente
pictórica denominada luminismo, caracterizada
por plasmar en sus obras la luz del Mediterráneo, con
toda su viveza. Paralelamente, y con la aparición del
impresionismo en Francia, los artistas desarrollaron una técnica
que contribuyó a la pintura al aire libre, ya que trataban
de captar la incidencia de la luz en un momento concreto y sobre
un motivo determinado. La naturaleza les ofrecía un campo
ilimitado para desarrollar esta aspiración. Con todo
ello, el desarrollo de la técnica hizo posible representar
pictóricamente cualquier paisaje, inclusive aquellos
con mayores contrastes lumínicos.
A
partir de este momento, y hasta nuestros días, son abundantes
las obras que toman por protagonista plástico cualquier
motivo de la vista agreste así como aspectos concretos
de ésta, como puede serlo la arquitectura rural. Aunque
en un principio no fue más que el decorado en el cual
se desarrollaban las escenas representadas, con el tiempo acabó
por convertirse en el motivo pictórico del cuadro. Artistas
como Van Gogh (Groot Zundert, 1853 - Anvers sur-Oise, 1890),
Picasso (Málaga 1881 - Mougins, 1973) o Miró (Barcelona,
1893 - Palma de Mallorca, 1983) son ejemplos de pintores que
en algún momento se interesaron por las construcciones
rurales en sus composiciones.
La
arquitectura de piedra seca, consecuentemente, ha sido igualmente
representada por algunos paisajistas. Un ejemplo lo tenemos
en la obra de Jaime Mercadé (Valls, 1889 - Barcelona,
1967), pintor que representó en sus lienzos diversas
construcciones representativas de esta técnica, siendo
protagonistas de algunas de sus obras las cabañas de
viña, los márgenes, etc.
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