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El proceso de construir terrazas en los terrenos en pendiente, con el fin de habilitarlos para el cultivo, ha dado lugar a la aparición del bancal, estructura para sujetar las tierras y, a la vez, "almacén" de la piedra sobrante de desbrozar los campos.

El proceso requería previamente la eliminación de las tierras sueltas del terraplén y la clasificación de los cantos por tamaños. La construcción se iniciaba excavando unos cimientos, es decir, una rasa más o menos profunda donde se enclavaban les piedras más grandes. A continuación se levantaban las siguientes hiladas con piedras menores, buscando siempre la discontinuidad de las juntas y el encaje solidario. Si era menester, les piedras se careaban con la ayuda de la maceta y se inmovilizaban las unas con las otras utilizando pequeños pedruscos en forma de cuña. En función de la altura del bancal se podía plantear un ataluzamiento o un escalonamiento del mismo para mejorar, así, su comportamiento estructural. Operación importante era la de llenar el intradós del bancal con cascajo, el cual ayudaba al correcto asentamiento de las piedras y, a la vez, drenaba adecuadamente el terreno, pues debía permitirse la evacuación de las aguas pluviales, pero sin que éstas se llevaran la tierras en su descenso. Por lo que respecta al acabado superior, una de las posibles variantes es el coronamiento en bordillo: hilada colocada vertical o con una ligera inclinación y con un ancho superior al resto de piedras.

Cabe decir que no todos los bancales están construidos siguiendo los mismos criterios. La calidad de la piedra de la cual se dispone, la altura del bancal y el estilo personal son factores que propician la aparición de variantes estéticas y constructivas. Podríamos afirmar que, sin renunciar a la solidez, cada bancalero tenía su propia caligrafía.

 

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L'hi vaig trobar fent bancal, con les estaques, el cordell, un cabàs
apanyussat de les anses ya cent vegades, y una lleona, el martell y
el mall. como si hacia altra feina no hi hagués al món.

los margeners ordenen la piedra sapiencials, o potser temorencs
reforcen l'atalussat molt más que no cal. Altres cops, ben agosarats,
aixequen obres lleugeres, elegants, gràcils i audaces; primes,
pero molt ben travades.

MANEL OLLÉ I ALBIOL
Macianet, el ventallenc. (1998)