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Uno
de los aspectos que ha interesado a la antropología,
la sociología y la etnografía con respecto a la
Península Ibérica ha sido la complejidad de las
sociedades rurales que la componen. El interés por la
arquitectura popular en España origina numerosas investigaciones,
centradas en un principio en la masia catalana, las construcciones
del País Vasco o las casas tradicionales gallegas. Precisamente
fue en Galicia donde surgió una escuela etnográfica
muy destacada a lo largo de la primera mitad del s. XX.
Ya en los años veinte se publicaba una revista titulada
Arquitectura, en la cual es posible encontrar trabajos
acerca de este objeto de estudio.
Uno
de los ejemplos más destacados de dichas investigaciones
en la España del s. XX lo supone sin duda los trabajos
elaborados por Julio Caro Baroja, etnólogo, sociólogo
e historiador de gran relevancia.
Entre
las numerosas publicaciones que elaboró destaca la obra
titulada Los pueblos de España, que estudia con
profundidad las diversidades de los pueblos peninsulares y nos
muestra sus expresiones visibles, como su folklore, la estructura
familiar, sus costumbres, arte, vestidos, etc. La arquitectura
rural de piedra seca, así como su significado y vinculación
con cada uno de los mencionados grupos no podía dejar
de estar presente en un estudio de estas características.
En
Arquitectura popular en España realizó
un estudio acerca del paisaje como concepto, género pictórico
y fuente de conocimiento de las construcciones populares. Con
ello nos mostraba, una vez más, su gran afición
por este tema.
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