La arquitectura de la piedra seca va estrechamente relacionada con el mundo rural, y, por tanto, es en el campo donde predomina. El entorno en el cual hallamos las obras de piedra en seco es comúnmente el paisaje mediterráneo, ya que es éste su ámbito geográfico por definición. De todas formas, también podemos encontrar estas construcciones en zonas europeas más húmedas e incluso en algunos oasis saharianos.

Entre las piedras que la componen van creciendo plantas de todo tipo que configuran un hábitat ideal para un sinfín de insectos y animales.

El grado de humedad, insolación y orientación serán responsables de que en cada una de las infraestructuras se encuentre un microclima propio. Así, se crea un pequeño ecosistema que integra aun más en la naturaleza estas construcciones, ya de por sí plenamente ecológicas.